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30 de marzo de 2017

Cómo llegaron los quesos gouda a Los Toldos: Una historia familiar

Por supuesto esta historia empieza con Holanda, Gouda además de ser el queso más conocido de ese país, es una ciudad de allí.

Cornelio Doeswijk, luego de unos años de desembarcar en la Argentina (en 1949) con toda su familia se encontró siendo tambero mediero en J.J. Almeyra, Partido de Suipacha. Pero el trabajo a porcentaje en tierra y con vacas ajenas no era su proyecto final.

Con algunos ahorros y con la posibilidad de algún crédito mi papá, Don Cornelio, salió a mirar campos en venta como para independizarse. Se enteró del loteo y venta de la estancia “La Ciudadela”, en el Cuartel 3º del Partido que tienen como cabecera a la ciudad de Los Toldos, y vino a verla en bicicleta andando más de 150 km. Más tarde, algunos de nosotros lo seguimos en tren hasta la estación de Los Toldos desde donde tomamos un taxi hasta el campo. Y el resto de la familia llegó en el camión de la mudanza. Y así, en el año 1953, terminamos radicados en Los Toldos mis padres con 12 hijos. El último, el número 13, es toldense.

Ya viviendo en la casa, que supo ser un puesto de la estancia, se compraron vaquillonas del lado de Santa Fe, la primera que parió se llamó Eva. Y así aparecieron todos los nombres de la biblia, Sara, Lot, Noemí, Rachel, etc. Cuando nos enterábamos que nacía un ternero nos poníamos todos contentos si era hembra y si era macho le decíamos “hakkie bal” (albóndiga) porque terminaban en la olla.

Pegadito a la casa, mi papá y mi hermano mayor Teodoro hicieron un pozo a pala de punta para el sótano. Nosotros le arrimábamos los ladrillos al albañil que era el mismo Cornelio.

Los primeros quesos los hizo mi mamá en la cocina. Después los empezó a hacer mi papá cuando tuvimos la salita al lado del sótano.

En el proceso cuando está toda la leche se echa el cuajo y el fermento y se lo deja reposar 30 minutos. Ese era el momento para tomar el desayuno. Luego se corta con la lira muy lentamente, tiempo que Cornelio dedicaba a cantar usando siempre sus suecos y un “blauwe kiel” (chaqueta azul). Muchos años después, mi hermano José también se cantaba todo al lado de la olla mostrando sus dotes de cantor y de muy buen quesero a la vez.

Los quesos se vendían en la zona, especialmente en Los Toldos, se llevaban en un vagón con dos caballos. Después llegó el rastrojero. El velocímetro marcaba un máximo de 105 km/h y fue muy cómico verlo participar en el Dakar.

En el año 1960 fallece nuestro padre y sigue doña Cornelia, “Moeder” para nosotros, con 3 hijos laburantes y 5 más chicos. Los laburantes eran Annie, Leo y Peter. Annie era la que se dedicaba más a los quesos pero los 3 fueron queseros y lo supieron hacer muy bien. Cuando apareció la máquina de ordeñar aparecí yo, Sjakie (Jacobo). Tampoco la pavada ordeñar a mano es complicado.

Peter, después de cambiar la quesería al lugar donde se encuentra en la actualidad y de armar un tambo “espina de pescado”, se volvió a Holanda.

Con el tiempo todas mis hermanas se hicieron omas (abuelas) para sus nietos, aunque para mí siguen siendo hermanas por supuesto. Tres de ellas tienen familias que de alguna manera siguieron la tradición quesera.

Jo (Juana), la mayor de ellas, se casó con un vasco cabañero y tuvieron 5 hijos varones al hilo. “Hagamos queso, trabajo para todos”. Una vez, mi cuñado Juan Manuel estaba bajando los quesos en la Cooperativa de los Toldos y un amigo le gritó: “Jodete eso te pasa por casarte con una holandesa”. En conclusión, hoy tienen una sociedad de 8 hermanos con un tambo y fábrica de quesos “Santa María” que da gusto ver.

Mi hermana Sjaan (Adriana) se privó de un viaje a Europa por miedo a que sus hijos dejaran de hacer queso. Y logró pasar el legado a Freddy Fassler, el hijo menor, que continúa en esa tarea.

Mi hermana Rousa (Rosa) se casó con Charly Van Olphen, una persona muy emprendedora y campechana. Se fueron a vivir a una zona turística como lo es Tandil donde les va muy bien con un tambo y fábrica de quesos “El Holandés” sobre la ruta 226, y fiambres de elaboración propia.

Hubo también otros que hicieron queso gouda durante muchos años: los hijos de mi hermana Mien (Guillermina) y Alberto, Guillermo van Uden y mi hermano Leo cuando estuvo en La Delfina.

Cuando se inauguró la Ruta 65 también el Monasterio empezó a hacer queso gouda con la fórmula de “Los Holandeses”.

En la actualidad seguimos firmes con el Tambo y Quesería “Los Holandeses” en el mismo lugar donde empezó la historia del queso Gouda de Los Toldos, junto a Laura, mi señora, y tres hijos Lucas, Santi y Felipe. Mi hija Rita y mi yerno Osqui dan una mano en la venta de quesos desde Villa Elisa.

Esto es un poco de nuestra historia, que quería contar en ésta oportunidad. Que Los Toldos tenga éxito con el 1° Festival del Queso, y que continúen muchos más.

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