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18 de agosto de 2021

Un changuito de $1.000 cuatro años atrás, hoy cuesta $4.000

La iniciativa de FADA apunta a realizar una comparación entre las compras que se hacían con $1.000 en 2017 y que se compra hoy con ese mismo importe.

Los argentinos, cuatro años atrás, con $1000 podían comprar, por ejemplo 8 kilos de asado y hoy ese dinero apenas alcanza para la compra de 1,5 kilos del mismo corte.

El “Changómetro” de FADA llega para intentar poner luz a un tema cotidiano que sufrimos en nuestras casas: la inflación de cada día, nuevas formas de visualizarlas para dimensionar y buscar soluciones.

A partir de la misma referencia, en 2017, se llenaba un tanque de nafta y hoy, apenas se pueden comprar 10 litros de nafta. Un panorama similar se presenta con la ropa, entre otros productos.

Con la pregunta: ¿Qué comprábamos con mil pesos y para qué nos alcanza hoy?, la fundación FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina ), presentó en los últimos días “CHANGÓMETRO”, el Medidor de las compras que realizan los argentinos. La herramienta aparece como un desarrollo mensual que le mide la temperatura a la inflación.

QUE COMPRABA EN 2017 CON $1.000

Con mil pesos ¿Qué comprábamos cuatro años atrás y para que nos alcanza hoy? “El termómetro arroja que para comprar un changuito que a fines de 2017 nos salió mil pesos, hoy tenemos que gastar más de cuatro mil ($4.401).

En 2021, el mismo changuito, con mismos productos, llenarlo cuesta cuatro veces más”, afirma Natalia Ariño, economista de FADA. “Pero no sólo pasó con lo del supermercado, también con la ropa, las mismas prendas nos cuestan 4 veces más. La ropa que comprábamos con mil pesos, ahora nos sale cuatro mil”, agrega Ariño.

Esta propuesta es de FADA (Fundación Agropecuarias para el Desarrollo de Argentina), el “Changómetro”, desgrana las cifras oficiales de inflación, cruzándolos con otros datos y tipos análisis para que podamos entender qué pasa con nuestros bolsillos.

Otro dato curioso que arroja el “Changómetro” surge de aplicarlo a productos en particular. Pongámoslo en el asado.

“Si nos vamos cuatro años atrás, con mil pesos veríamos a cuatro familias comiendo un asado, pero hoy con esa misma plata, no nos alcanza ni para una sola familia”, destaca David Miazzo, Economista Jefe de FADA.

“Esta puesta en imágenes cotidianas nos sirve para entender los datos duros: con los mil pesos del 2017, comprábamos 8 kilos de asado, y hoy apenas nos alcanza para un kilo y medio, en el medio perdimos seis kilos y medio”, detalla Miazzo.

“Pero la inflación no es sólo un problema de alimentos, pasa con todo tipo de productos. En 2017, lo que gastábamos para llenar el tanque de un auto chico con 40 litros de nafta súper, ahora sólo podemos comprar 10 litros, 75% menos de nafta”, advierte Ariño.

¿Y los mates? Mil pesos eran 29 paquetes de yerba de medio kilo, hoy sólo compramos 5. Tomamos 240 mates menos, perdimos 24 paquetes”, explicaron desde FADA.

“El problema de la inflación no son los precios, son los pesos”, afirma Miazzo, “lo que pierde valor es el peso, cada vez necesitamos más billetes para comprar lo mismo: eso es la inflación

El hecho de que cada vez compremos menos cosas con la misma plata repercute en todos, pero impacta mucho más a los que menos tienen.

“El aumento sostenido de los precios, afecta a la producción, salarios, empleo e inversiones. Además, la inflación impacta directamente sobre la pobreza. Si bien tenemos menor poder adquisitivo mes a mes, esto incide con mayor fuerza en quienes tienen menores ingresos”, expresa Ariño.

PROPUESTAS

Ante datos tan alarmantes, los economistas de FADA avanzan con explicaciones y propuestas. “La inflación y la suba de precios, son una consecuencia de la pérdida de valor de la moneda.

El peso pierde valor porque se imprimen muchos pesos y porque no hay confianza en el país y su futuro económico.

Para pensar en soluciones hay que apuntar a esos dos puntos centrales: dejar de imprimir pesos y solucionar el desequilibrio monetario, y generar un plan económico que sea consistente y permita generar confianza en el país y en que sea capaz de solucionar sus problemas y crecer”, argumentan los voceros de FADA.

“Dólar oficial planchado, congelamiento de servicios públicos y controles de precios, son medidas que no atacan las causas de la inflación y sólo contienen a corto plazo. El problema es que este tipo de políticas generan inflación futura, cuando llega el momento de ajustar las tarifas de los servicios públicos o el precio del dólar. Es decir, sólo retardan el problema y lo van haciendo más grande”, cierran desde FADA.

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